jueves, 23 de julio de 2009

Las leyes de la simplicidad

Ley 3: Tiempo

El ahorro de tiempo se siente como la simplicidad.


La persona promedio espera alrededor de una hora esperando que sus páginas de internet que navega se carguen. Esto sin contar la cantidad de segundos, minutos y horas que esperamos por algo que a veces nunca llega.


Algunas de esas esperas están disimuladas. Esperamos a que el agua salga del caño después de abrir la canilla. Esperamos que el agua hierva en la pava, y nos empezamos a sentir impacientes. Esperamos que las estaciones cambien. Algunas de nuestras esperas son mas apreciables y en ocasiones pueden llegar a ser molestas y generar tensión: esperar que una página cargue, el tráfico automovilístico, o esperar los resultados de un análisis.


A nadie le gusta sufrir la frustración de la espera. Así, todos nosotros, tanto consumidores como companías, suelen buscar metodos para vencer el molesto tick tack del tiempo. Nos salimos del camino para encontrar la opción mas rápida o algún otro método para reducir la frustración. Cuando cualquier interacción con un producto o servicios ocurre en forma rápida, atribuimos esta eficiencia a la simplicidad percibida de la experiencia.


Logros notables en la eficiencia de velocidad están ejemplificados en servicios de delivery nocturno como FedEx e incluso el proceso de ordenes de hamburguesas de McDonalds. Cuando nos vemos forzados a esperar la vida parece innecesariamente compleja. El ahorro de tiempo se siente como la simplicidad. Y somos agradecidamente leales cuando ocurre, lo cual es raro.


Traducido y adaptado desde esta entrada.

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