martes, 4 de marzo de 2008

Qué se puede hacer

En estos últimos meses el mundo fue testigo de la liberación de
algunos de los rehenes que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de
Colombia (FARC) tenían cautivos hace ya algunos años.
Unos cuantos sentimientos cruzados se atraviesan cuan veo las imágenes
de esas personas reencontrándose con sus seres queridos y sobre todo
con su libertad.

Ante todo siento alegría, una alegría que se transmite desde sus
sonrisas, y una alegría que nace creo por el mero instinto de
condescendencia que lleva todo ser humano consigo.

Pero reflexionando un poco mas en profundidad surgen pensamientos que
me hacen ver un lado algo mas oscuro de mi integridad.

¿Qué estarían haciendo todas estas personas si el transcurso de su
vida no se hubiese visto alterado desde que fueron tomados
prisioneros? ¿No son estas personas sujetos que apuestan a una
política, a una economía y a un mundo de capital que tanto dolor
trajeron, traen y traerán a la Patria Grande? Que hace el imperio con
los que atentan contra sus intereses?
Habría que preguntarle a todo Medio Oriente, o tal vez a los
vietnamitas de algunas décadas atrás, o al mismo Che.
Pero dejando de lado la violencia de las armas, me asusta la violencia
del hambre, hambre que padecen por ejemplo las personas que viven al
filo de las vias por las que pasa el tren en que ahora viajo y que a
mi vista son las verdaderas victimas, una vez mas, del verdugo
capital. ¿Que hay que hacer entonces con los personajes que gestan o
apoyan tanto sufrimiento?

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