No sería bueno no temerle a nada?, ser como esos héroes norteamericanos que desayunan con valentía y se encargan de recordarnos que somos inferiores? No sería bueno dejar de una vez por todas de sentir el famoso hormigueo en el estomago ante el temor?
No, para nada. Por lo menos para mi, sentir miedo es la pauta de que mi cuerpo funciona bien. Y es que lo que conocemos como miedo no es mas que una señal del organismo que nos avisa del peligro y nos prepara para enfrentarlo. Es tan natural como el estres o como cuando el cuerpo nos indica que tenemos que ir al baño (que pasaría si no nos avisara?!).
El problema es que por la propia naturaleza de esta señal, no solemos percatarnos de que siempre tenemos el control de la situación, siempre hay algo que se puede hacer, es cuestión de canalizar el miedo en forma correcta. Y siguiendo la línea de la entrada anterior que hacía referencia al karate, es oportuno indicar que uno de los principales objetivos y resultados que otorga la práctica de dicha arte marcial, es el control del cuerpo incluso en situaciones límite, esto logrado a través de una preparación tanto mental como física.
Me siento comprometido a aclarar que no es necesario ser karateca para poder controlar el miedo. Al igual que para luchar contra los estados depresivos, la clave esta en ser conscientes de que estamos en una situación de miedo y actuar en consecuencia.
Nota: otra aclaración necesaria, lo expuesto no es mas que mi opinión. Me encantaría que lo que digo aplique a todo el universo de personas, aunque eso excede lo utópico.
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