Es imposible estar felices el ciento por ciento de tiempo, la felicidad es algo instantáneo, por lo que es normal sentirse mal con determinada frecuencia.
Entiendo que hay casos de depresión severa que tienen que ver con la configuración física de ciertas partes del cerebro, eso es un tema aparte. Igualmente considero que incluso esa cuestión física tiene un origen psicológico, que quiero tratar (desde mi posición de ignorante total de esta no-ciencia llamada psicología) de desenmarañar en esta entrada.
Desde mi punto de vista, la herramienta fundamental para combatir estos flagelos de depresión, pesimismo y angustia es la consciencia. Sí, ser conscientes de lo que nos está pasando. Estar en cierto modo "alerta" a nuestro estado anímico, ya que los casos mas severos comienzan con pequeñas señales.
Cuando no soportamos ni el vuelo de una mosca, cuando no toleramos las actitudes mas inocentes de quien tenemos al lado, cuando creemos que el universo conspira contra nosotros, es hora de reflexionar sobre si nosotros tenemos la razón o si es que nuestro "estado de animo" no es el mejor.
Pero... que hacer cuando logramos darnos cuenta y detectamos in fragantti un intento de conspiración que viene de nuestra propia psiquis? Razonar! Simplemente entender que queremos estar bien y que lo que nos rodea no tiene la culpa de como nos sentimos, aunque esto a veces sea muy difícil de comprender.
Lleva trabajo, esfuerzo y sobre todo ganas, ganas de no ser deprimentes antes que nada. La recompensa es ser personas mas agradables.
lunes, 1 de octubre de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario