Al momento de vender y decidirse a entrar a cada uno de los negocios o comercios para tratar con el dueño o encargado, uno realmente no sabe lo que le espera. Puede hacer conjeturas, predicciones, lo que sea, pero en definitiva la verdad está detrás de la puerta y hay que enfrentarla.
La gente con la que se habla está siempre ocupada y es lógico. La diferencia entre unos y otros radica en como reaccionan ante el pedido de atención.
Soy un convencido de que hay que mantener siempre las formas mas allá de la situación y estado de ánimo que se esté atravesando. Sólo de esta manera podremos demostrar que somos dignos de lo que tenemos y que merecemos respeto.
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